
Originalmente, iba a postear esto hace un buen tiempo, pero debido a que me ha estado golpeando una sinusitis durante estos últimos días, he estado reservando la mala onda y el sarcasmo para el momento exacto. No recuerdo bien el día de este pintorezco suceso, pero sí la situación.
No sé si a ustedes les pasa. Cuando voy camino a mi casa, por lo común, me dan ganas de ir al baño. De vez en cuando, acompaño a mi buen amigote “Jorgito” a Estación Central para tomar las micros que se van por Camino de Melipilla (misterioso sendero que posiblemente desemboca en Melipilla). En el segundo piso del patio de comidas de Estación Central hay unos baños que cobran por admisión ($250 pesos; orinar es caro en algunos lugares). Como también me pasa bien seguido, las monedas desaparecen dentro de mis bolsillos, por lo que me hago bolas buscando y juntando puras monedas de $10 pesos.
En eso estaba cuando se nos acercó un jovencito con un globo (de unos 9 años). El diálogo fue más o menos así:
Kerp: “puta, wn. No encuentro suficiente plata”
Jorgito: “…”
Pendejo: “Oye, oye…..¿quieres ir al baño? Tengo pases. $100 pesos cada uno. No tendrás problemas”
Pasé al baño sin ningún problema mientras el Jorge se quedó afuera conversando con el futuro revendedor de entradas de conciertos. Aparentemente, el cabro siempre está rondando por ahí, así que es probable que se lo pillen y si están con pocas monedas, pueden recurrir a sus escabrosos servicios para entrar al baño.
Santiago es un lugar muy especial…..








Realmente impresionante esa situacion cabro!, como se puede llegar a ese tope del ingenio cabro!, ¿será el cabro hijo de la persona que cobra 250?
Sea quien sea, esa vez salvó mi vejiga.