
Existe una gran cantidad de gente caminando de extremo a extremo de Santiago, por lo que cada historia que de vez en cuando siempre pasan cosas diferentes que vale la pena contar (como el cabro chico del baño). Hace un tiempo estaba a punto de bajarme del Metro cuando se me acerca un señor bien viejo que tenía pinta de científico loco. Me preguntó si sabía donde estaba el Jumbo de Maipú, a lo que respondí con a cuál Jumbo (hay dos) se refería. Al rato me reveló que necesitaba ir al banco BBVA que estaba al lado de un supermercado. Le ofrecí indicarle el lugar donde se paran los taxis dentro del sector de Las Rejas. Una vez ahí, el abuelo ofreció llevarme hasta el lugar donde él iba (ya que los dos Jumbos están en Pajaritos, así que daba lo mismo donde me bajara, acortaría camino igual). Arriba ya del taxi, el abuelo le indicó al chofer que iba al “Jumbo que está cerca del BBVA”, lo que dejó muy consternado a este último por la sencilla razón de que no tenía puta idea de la ubicación del banco.
Me hice el desentendido con el diálogo.
El abuelete me contó más o menos su historia: era un tipo metido en las inmobiliarias y de dinero. Su residencia estaba dentro de algún lugar de Vitacura y era decendiente de franceses. Iba a Maipú por el extraño motivo de NECESITAR ESE BANCO. Me pareció igual de raro que a ustedes…..
El taxi nos llevó furiosamente al Jumbo cercano al Mall Maipú, pero como ninguno de los tres sabía si era ese, el chofer nos introdujo hacia adentro de la comuna, vale decir, el segundo Jumbo que está en Pajaritos. Durante todo el viaje, el abuelo se fue peleando con el chofer porque no sabía ni donde estaba parado. Al final nos bajamos cerca del Banco Santander. Después de un rato de caminata hacia la plaza, el abuelo llamó por teléfono a alguien. Su cara cambió y me dijo que era el Jumbo por donde el taxi nos llevó la primera vez. Sonreí y le hice un ademán de shit happens, acto seguido, el abuelo se dio vuelta y con la misma agilidad de una tortuga con antidepresivos emprendió el viaje de vuelta.
Naturalmente, seguí caminando hasta toparme con una micro que pasaba cerca de mi casa.
Hace un buen tiempo que no volvía la sección amada por todos los internautas que se dan vueltas por estos lares. Esta vez me fui a lo clásico: ya habíamos visitado Rate my Poo y Rate my Vomit; gracias al poder del internet, cerraré este ciclo de maldad con su tercera y más general parte: 









