
Hace un par de días vi una noticia que hablaba de una abuelita que, lamentablemente, perdió su pierna debido al ataque de un feroz perro bulldog. El dueño del animal, un joven de 19 años, quedó en libertad con la obligación de pagar mensualmente $30.000 pesos a la familia de la anciana y a “comprometerse” a no tener más animales de tan peligroso calibre. La hija de la señora, cuyo nombre no recuerdo, dio una entrevista diciendo básicamente que: “Solo las medicinas cuestan $25.000 y mi mamá quedó en un estado donde necesita pañales….”. Otro caso de similar mezcla tragicómica entre libertad y justicia es el del niño de 8 o 9, no recuerdo, que ha sido toda su vida un reincidente de mierda. Así la lista contínua y si quisiera seguir con ella tendría que hacerme un blog solo para criticar a la justicia y política chilena.
Desde el punto de vista de alguien que solo conoce el Ministerio de Justicia y todas sus subdivisiones de manera simple, creo que la manera en que se administra la justicia en este país es un asco. Todos los chilenos estamos en que esto no da para más, pero parece que nadie tiene el tiempo de escuchar al proletario. Quisiera saber qué hace que los jueces dicten sentencias tan bajas. La Libertad es un privilegio que debiese de ser retirado cuando una persona cruza el límite judicial.
Otro caso que quisiera mencionar es el del concejal Alfredo Bastías (RN y de Talca) quien fue arrestado por agredir a su conviviente y apuntarle con un revolver 32. en frente de su hija. Todo se resolvió dejando en libertad a un potencial sicótico.
No sé ustedes, pero los wns que se enorgullecen de ser chilenos deben tener los cables cruzados o beben mucha cerveza.







