
Durante las vacaciones, uno de mis compañeros de universidad, Orell “Transeunte” Cataldo sufrió de la ira de los dioses: su pase escolar (TNE por estos días, supongo) dejó de funcionar, dejándolo en el más completo desamparo. Tuvo que moverse, hacer trámites y agitarse antes de beber hasta poder obtener un pase “temporal” (lo destacan por si se te olvida). Orell estaba contento de poder disfrutar de los beneficios de un pase “anónimo”. Claro, los prados llenos de vacas se le acabaron hoy: al intentar sobrepasar el sistema de defensa del Metro S.A, su tarjeta indició que su contrato ya “no era válido”, vale decir, el mismo problema de las BIP! escolares. Hizo lo que pudo, pero en la estación Pedro de Valdivia nadie parece responder con algo que no sea: “No tengo idea” o la variante “No tengo p*ta idea”. Derrotado, pasó por el torniquete de los adultos mientras levantaba su pase por la cabeza.
Dentro de los centros BIP! autorizados se nos ha dicho que el pase NO DEBE ser cargado en el Metro, ya que este utiliza un sistema de “introducir tarjeta=hacer c*gar el chip”. Nice….
Este suceso es tragicómico: falla la tarjeta temporal que es la SOLUCIÓN a otro problemilla. Al intentar dialogar a fondo con el afectado, el jovencillo se apresuró a escapar a gran velocidad. Solo esa imagen pudo captar a medias el enojo desenfocado.







